ÍNDICE MUNICIPAL DE DESARROLLO RELATIVO
La descentralización iniciada en Uruguay en 2009, con la creación del tercer nivel de gobierno, supuso un cambio estructural en la organización territorial del Estado. La instalación de los municipios se realizó sobre realidades preexistentes muy diversas en términos de escala poblacional, localización geográfica y acceso a infraestructura básica. Desde su origen, los municipios partieron de condiciones materiales y capacidades institucionales heterogéneas.

A diecisiete años de aquel proceso, el mapa municipal uruguayo muestra una amplia variedad de situaciones. Existen municipios con diferentes tamaños demográficos, distintas distancias a capitales departamentales y acceso desigual a servicios esenciales. Además, una parte relevante del territorio nacional —donde reside aproximadamente el 27% de la población— aún no se encuentra municipalizada. Esta configuración plantea una pregunta central: ¿la descentralización ha operado sobre plataformas de desarrollo equivalentes o ha consolidado diferencias estructurales en las condiciones de base?.
La hipótesis central de esta investigación sostiene que las brechas en el acceso a la infraestructura básica —agua potable, saneamiento, energía eléctrica, disposición organizada de residuos y conectividad digital— configuran plataformas de oportunidad desiguales entre municipios. En aquellos con menor nivel de desarrollo relativo, estos déficits no han sido plenamente compensados por el proceso de descentralización, consolidando entornos donde las condiciones de base para el desarrollo personal y productivo permanecen estructuralmente limitadas.
Adoptamos, en consecuencia, una concepción del desarrollo centrada en la ampliación de capacidades reales. En este marco, la infraestructura básica no se entiende como un fin en sí mismo, sino como una condición habilitante para la autonomía individual, la actividad económica, la integración social y la generación de oportunidades. Estas infraestructuras constituyen el piso mínimo desde el cual pueden desplegarse trayectorias educativas, inserción laboral y proyectos productivos.

Uruguay cuenta con un sistema estadístico sólido y confiable. Sin embargo, hasta el momento no dispone de una medición integrada y comparable del desarrollo relativo a escala municipal que permita identificar brechas territoriales con criterios objetivos para priorizar políticas públicas. Frente a esa ausencia, el Centro de Estudios Metropolitano decidió construir el primer Índice Municipal de Desarrollo Relativo (IMDR). A partir de datos del censo del 2023 se integraron y ponderaron cinco dimensiones: acceso a red de agua potable, acceso a energía eléctrica, acceso a saneamiento, disposición organizada de residuos sólidos y acceso a internet. Los 125 municipios fueron clasificados en cuartiles de desempeño relativo y el índice fue normalizado en una escala de 0 a 100 para permitir comparaciones objetivas.
Para profundizar el abordaje, se incorporó una dimensión institucional a través de una encuesta realizada por el CEMET, que fue respondida por los 19 intendentes y 115 alcaldes (Anexo 1). La misma se complementó con entrevistas en profundidad a autoridades departamentales, municipales y nacionales.
La investigación también incorpora un análisis del marco normativo de la descentralización municipal —competencias, recursos y capacidades de gestión— con el objetivo de evaluar las condiciones efectivas bajo las cuales opera el tercer nivel de gobierno, realizandose también un análisis regional y poblacional.
Este trabajo busca aportar evidencia técnica para fortalecer la toma de decisiones públicas y mejorar la asignación de recursos. La descentralización solo cumple su propósito cuando las condiciones de base permiten que las personas, en cualquier punto del territorio nacional, puedan desarrollar su proyecto de vida sin que la geografía determine sus oportunidades.




